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enero 3, 2011

De NaBai a la Coalición IUN-Batzarre

Filed under: Jesús Urra — nabaizaleokbi @ 7:04 pm
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Jesús Urra en Batzarre.org

Empecemos por exponer un relato sintético de las posiciones que me parecen más significativas del pasado y del futuro sobre las alianzas de Batzarre en los últimos años.

Na-Bai: surgimiento, evolución y polémicas

Na-Bai inicia su andadura a finales de 2003. Batzarre estuvo desde su comienzo, pero necesitaba la ratificación de su afiliación y ese fue el motivo del retraso en su incorporación formal.

Con antelación intentamos la formación de una coalición de izquierdas (Mesa de izquierdas la titulábamos) con IUN y con Aralar, mas no fue posible al ser desestimada nuestra propuesta.

Por ello, la opción de Na-Bai era la única factible en aquellos momentos. El clima existente en la sociedad navarra de izquierdas y en general en el contexto español era muy favorable: había un hartazgo con los gobiernos de la derecha en el ámbito español y navarro; el proyecto liderado por ETA y Batasuna, mayoritario en las filas del nacionalismo-vasco navarro, no conducía a ninguna parte y era un tapón para cualquier avance; la enorme fragmentación de las izquierdas y del abertzalismo navarro clamaba por la unidad; se iniciaban experiencias a favor del cambio de izquierdas en Cataluña, Galicia y posteriormente el inesperado relevo en el gobierno central…

Las elecciones generales de 2004 y las forales y municipales de 2007 respaldaron plenamente estas hipótesis. Ambos eventos y la marcha general de la coalición ponían de relieve los puntos fuertes de Na-Bai así como sus insuficiencias y los factores que le impedían una estabilidad más allá de la marca electoral.

Sus puntos fuertes eran muy evidentes: el éxito electoral especialmente en las elecciones forales y municipales de 2007 (aunque dentro de los límites obtenidos por el nacionalismo-vasco y por el vasquismo en Navarra), el éxito de agrupar un electorado mayoritaria-mente de izquierdas y heterogéneo en sus sentimientos de pertenencia (dentro también de la tradición del vasquismo desde 1977), la conexión con el deseo de cambio existente en la Navarra de izquierdas y progresista, la unidad entre fuerzas diferentes, una imagen de frescura y de apertura hacia la izquierda no nacionalista-vasca de Navarra…

Y también pronto pudimos constatar sus insuficiencias: Su orientación netamente nacionalista-vasca tras las elecciones de 2007: esta reorientación ha sido creciente desde entonces. Su falta de voluntad para integrar a las izquierdas no nacionalistas-vascas situadas fuera del PSN. Los problemas internos y las dificultades para consolidar Na-Bai como una fuerza estable a largo plazo y más allá de la coyuntura electoral. La dificultad del nacionalismo-vasco para imprimir un giro nuevo a la política navarra que le permita salir del aislamiento (más que aumentar sus votos, aunque también) y poder desarrollar unas alianzas que beneficien sus postulados políticos. [Na-Bai se movió bien ante el intento fallido de gobierno de 2007; sin embargo, no ha conseguido articular una alianza con el PSN que le permita dar credibilidad al cambio de izquierdas y progresista; y esto, además de la enorme responsabilidad del PSN y de la dificultad que entraña, tiene que ver con su análisis deficiente sobre la complejidad de Navarra, con su política ante ETA y Batasuna, con las poderosas interferencias que se producen desde la CAV sobre la política nacionalista-vasca, con la falta de una política a largo plazo ante el PSN].

Batzarre, desde su posición de izquierdas, vasquista pero no adscrita al código nacionalista-vasco, con un peso social y electoral modesto ha intentado desarrollar en Na-Bai una política basada en varias constantes:

(1) Que Na-Bai se abriera realmente a fuerzas y sectores del navarrismo de izquierdas como IUN, escindidos del PSN, etcétera, ofreciendo realmente unas bases políticas que dieran fe de dicho empeño y permitieran una agrupación electoral del tercer espacio de izquierdas; en las anteriores bases políticas de Na-Bai y en las actuales no pueden encajar estos sectores.

(2) Que Na-Bai contribuyera a construir una alternativa de izquierdas y progresista en Navarra frente a la derecha en la esfera institucional: lo cual requiere una alianza estable con el PSN y con IUN, pues no es posible otra vía dada la fragmentación de las izquierdas navarras y sobre todo dada la actual correlación de fuerzas entre los 24 parlamentarios del centro-derecha navarrista y los 26 de las fuerzas de izquierda y progresistas, y dado que en el mejor de los casos se mantendrá en el futuro.

(3) Que Na-Bai desarrollara una política de izquierdas, de avance social, defensora de las causas progresistas, situándose realmente a la cabeza de dichas reivindicaciones y respondiendo a su electorado (en una parte prestado desde la izquierda).

(4) Que Na-Bai sin renunciar y sin ocultar su ideario abertzale o vasquista planteara un plan realista para el medio plazo basado en la convivencia de identidades y en un re-equilibrio justo para el vasquismo navarro aceptando el principio de realidad en la Navarra actual.

(5) Que Na-Bai desarrollara una política clara y sin ambigüedades de rechazo a ETA y de crítica a Batasuna por su inconsecuencia ante la defensa de los derechos humanos y que mantuviera su política tradicional de denuncia ante la vulneración de derechos practicada por funcionarios o por instituciones del estado de derecho. Y que desarrollara una política de solidaridad plena con todas las víctimas y en especial, dado su pasado deficiente en esta materia, con las víctimas de ETA.

(6) Que Na-Bai se consolidara como una fuerza política estable en un doble sentido: como fuerza navarra, independiente de las turbulencias políticas y de los intereses electorales de los partidos nacionalistas-vascos en la CAV; y avanzando como una organización mixta, esto es, los partidos con sus cuotas de poder y la afiliación general de todos sus miembros (estén o no afiliados a alguno de los partidos) también con su cuota de poder y en consecuencia con capacidad de decisión en todos los asuntos.

Sobre estas cuestiones han girado las sucesivas polémicas habidas en el seno de la coalición. Los intentos acaecidos en el 2007, 2008 y 2009 no han conseguido un avance común y  de largo recorrido en estos materias de fondo. A mi juicio, las causas de no haberlo conseguido han descansado en los intereses encontrados de los partidos en la CAV y en las diversas expectativas del nacionalismo-vasco tras el final de ETA.

El desenlace final

De este modo Na-Bai llega al 2010 con un futuro incierto, con permanentes desavenencias y con una vida interna paralizada. Podía suceder cualquier cosa.

En estas circunstancias, se superponen dos miradas en nuestro análisis sobre Na-Bai y sobre el futuro del tercer espacio de izquierdas.

Por un lado, los hechos que van marcando la dinámica en el interior de Na-Bai. Se produce una marginación de Batzarre cuyo exponente más claro son los acuerdos sobre el futuro de la coalición entre Aralar y EA en primer lugar y meses más tarde entre Aralar y PNV. En ambos casos nos enteramos por la prensa e interpretamos que no existía voluntad de integrar a Batzarre, siendo especialmente evidente dicha actitud por parte de Aralar. Estos acuerdos (el primero es el determinante) se encuadran en un giro hacia la ortodoxia de la izquierda abertzale y del abertzalismo en general; en esta dirección apuntan de forma clara la evolución de Aralar en su último congreso, el acuerdo estratégico entre EA y la izquierda abertzale y las correcciones hechas a las nuevas bases políticas; antes había una mezcla y una ambigüedad entre las tesis tradicionales abertzales y de la izquierda abertzale en muchos temas, con un espíritu aperturista hacia la izquierda no-nacionalista, que se plasmó de forma notoria en la campaña de 2007. Además de este giro en la política, se produce el intento de controlar totalmente Na-Bai por parte de Aralar y EA, ya que con el nuevo acuerdo ambas fuerzas se bastaban para tomar cualquier decisión, tenían derecho de veto y se abría la puerta a la arbitrariedad a la hora de confeccionar las listas en varias ciudades importantes que se especificaban. Asimismo, Na-Bai continuaba con carácter temporal y provisional.

Por fin, después del verano, pudimos presentar nuestras enmiendas, ya que Aralar se negaba a debatir en reuniones multilaterales y con la presencia de los independientes tal y como se había realizado para las elecciones de 2007. Nuestras enmiendas recogían las tesis expresadas en mil ocasiones por Batzarre sobre identidad, sobre ETA, y planteábamos la necesidad de abordar a fondo la crisis económica (que estaba ausente en sus acuerdos) y la nueva situación política; así como mantener básicamente los criterios organizativos acordados para el 2007. No hizo falta mucho debate para conocer su rechazo total a las mismas. Por nuestra parte, les comunicamos que trasladaríamos su negativa a la afiliación de Batzarre y que ésta tomara la decisión al respecto.

Por otro lado, y para mí es lo más importante, se va consolidando el cambio de escenario para las izquierdas situadas fuera del PSN. Asistimos al cierre del ciclo abierto con la llegada de la etapa democrática y se abre una nueva fase caracterizada por el deterioro social, el punto final de ETA, el reordenamiento del nacionalismo-vasco y de las izquierdas exteriores al PSN. Dicho reordenamiento está relacionado con la desmitificación del nacionalismo-vasco al que se otorgó desde las filas de la izquierda un plus de más democracia, más izquierda, más progresismo… en las circunstancias de la dictadura.

Así pues, a mi juicio, Na-Bai evoluciona en un sentido inverso a la apuesta que Batzarre había proyectado. Se produce una involución de la tenue apertura de 2007. No se asienta como una fuerza independiente, estable, adaptada a la realidad navarra. Se produce el empeoramiento organizativo citado, que dejaba a Batzarre en el  ostracismo. Las diversas iniciativas de la izquierda abertzale le ponen en evidencia como proyecto consolidado a medio plazo; por el contario, todo apunta al nuevo ordenamiento del nacionalismo-vasco en torno a dos ramas: una moderada en torno al PNV o fuerzas similares en Navarra y otra en torno a la izquierda abertzale. Está por ver si se presenta la izquierda abertzale, o si presentándose, qué composición y qué reparto electoral habrá entre los dos polos del nacionalismo-vasco en Navarra. Pero en el nuevo escenario que despunta no le veo a Batzarre ni con la izquierda abertzale actual ni con una fuerza político-electoral de características similares a las del nacionalismo-vasco moderado; y así lo hemos hecho saber con todo el respeto, cuando se nos ha planteado.

La coalición IUN-Batzarre

La primera cuestión que choca es nuestra tradicional incomunicación con IUN. Manteníamos vidas paralelas. Inexplicablemente dicha relación no guardaba coherencia con nuestras afinidades y desacuerdos. No es el momento de entrar en las causas de esta evidente anomalía.

De esta carencia y del carácter unilateral de nuestra alianza en Na-Bai éramos conscientes desde el principio. Además había en el seno de Batzarre un sector que prefería la alianza con IUN en el 2003; así, en la consulta realizada en aquellas fechas, a pesar de no haber ningún proyecto concreto al respecto hubo un 20% que mostró su preferencia por un acuerdo con IUN. Nos proponíamos, pues, mejorar la relación, tender puentes, favorecer la unidad de las izquierdas y buscar la colaboración siempre que fuera posible: el 14 de Abril, la memoria histórica, las luchas sociales… han sido exponentes de esta orientación.

La verdad es que hasta febrero o marzo de este año apenas habíamos tenido reuniones. Fue en esas fechas cuando mantuvimos la primera reunión para intercambiar opiniones sobre una colaboración más estrecha. Ellos nos transmitieron su disposición para alcanzar un acuerdo de largo alcance en el marco de su proceso de refundación. Y por nuestra parte les expresamos la visión que teníamos del debate en Na-Bai (y nuestra voluntad de continuarlo hasta ver lo que daba de sí), nuestro deseo de lograr un acuerdo electoral de mínimos que agrupara al tercer espacio de izquierdas en Navarra y en cualquier caso nuestra voluntad de modificar las relaciones con ellos, establecer un marco de debate estable sobre las diversas cuestiones de la política navarra, normalizar las relaciones…

Posteriormente, ante la paralización del debate en Na-Bai, ante el nuevo escenario que percibíamos de la mano de la crisis económica y del fin de ETA les comunicamos nuestros planes consistentes en presentar a la gente de Batzarre el resultado del “acuerdo” que hubiera en Na-Bai y explorar la posibilidad de un acuerdo electoral con IUN. En agosto nos intercambiamos materiales; por nuestra parte les pasamos documentos sobre la situación política, identidad –la misma propuesta hecha para Na-Bai sin la declaración expresa y formal de pro-vasquismo- ETA y crisis económica. Nuestra conclusión fue que era posible un acuerdo, si se deseaba. Y tras la decisión tomada por amplia mayoría entre la afiliación de Batzarre rechazando el nuevo acuerdo de Aralar, EA y PNV sobre Na-Bai,  concluimos el pre-acuerdo con IUN.

Dicho pre-acuerdo consta básicamente de dos partes: un manifiesto político que se publica en este mismo Berrituz y un acuerdo organizativo que recoge diversos temas como la formación de la coalición para las elecciones municipales y forales de 2011,  el ámbito mínimo para el parlamento y ayuntamientos de Iruña y Tudela,  un nombre nuevo, los criterios para las listas, la voluntad de extenderlo al resto de pueblos, etc. La Coordinadora Ampliada acordó someterlo a la decisión de la afiliación de Batzarre. Y fue ampliamente ratificado en la consulta del 17 y 18 de Diciembre por más del 80% de los votos emitidos.

A mi juicio, se trata de un acuerdo satisfactorio para Batzarre por los contenidos y por el clima que ha acompañado las conversaciones. Se adecua al nuevo escenario electoral de las izquierdas y fuerzas progresistas marcado por los espacios socialista, nacionalista-vasco moderado, izquierda abertzale e izquierdas no nacionalistas-vascas. Fortalece el polo de las izquierdas exteriores al PSN y deja la puerta abierta a la renovación de la izquierda. Se sitúa en el nuevo escenario sin ETA y se orienta bien en una de las tareas importantes del futuro avanzando en la unidad inter-identitaria de las izquierdas en lugar de la unidad abertzale. En este sentido el acuerdo logrado sobre identidades es una aportación muy sólida para este propósito desde el punto de vista democrático y de respeto mutuo para las diferentes opciones identitarias planteadas bajo criterios democráticos. Agrupa a una parte de las fuerzas con más potencialidad, si se incrementa el deterioro social. Suma fuerzas para el cambio de izquierdas y progresista y si la Coalición IUN – Batzarre refuerza sus resultados electorales presionará de modo positivo sobre los otros dos socios del cambio, sobre el PSN y el conjunto del nacionalismo-vasco.

El gran reto que le aguarda, a mi juicio,  descansa más que en los resultados electorales, en lograr argamasa suficiente para todas las partes y sobre todo en situarse en una perspectiva favorable a la necesaria renovación de la izquierda.

Perspectivas y deseos de Batzarre

¿Cuáles son las ideas-fuerza, los ejes que destacamos desde Batzarre para este nuevo proyecto?

Apostamos por un movimiento político de izquierdas, abierto, social, inquieto por la innovación, por los cambios que se están operando en las izquierdas exteriores al PSN y por el nuevo horizonte. Pretendemos que sea más amplio que lo representado por IUN-Batzarre, que reflexione crítica y autocríticamente sobre la izquierda, que sirva para reforzar valores imprescindibles para la misma como el ser un revulsivo social frente a la injusticia, la  solidaridad, el compromiso con la libertad, la tolerancia y la igualdad entre los seres humanos, la defensa radical de los derechos humanos, de la naturaleza… Y que sirva para potenciar la fuerza y la capacidad de la izquierda social.

Queremos dar primacía a la cuestión social, al paro, a la pérdida de derechos sociales y de bienestar… Vemos la necesidad de reflexionar sobre la adecuación del estado de bienestar a la sociedad actual, a sus cambios, a las nuevas necesidades y posibilidades para mejorarlo; somos conscientes de la necesidad de adecuar y mejorar el modelo de administración pública.

Apostamos por la unidad inter-identitaria de las izquierdas navarras: IU, Batzarre e izquierdas nacionalistas-vascas. Sabemos que no está madura aun la unidad electoral de esas izquierdas, pero hay que caminar hacia ello poniendo más énfasis en la izquierda, como alianza principal, que en la unidad abertzale.

Abogamos por la convivencia de identidades y por el desarrollo de cada identidad particular como elementos comunes para las izquierdas de cualquier identidad y para el conjunto de la sociedad. Lo hacemos bajo un criterio de laicidad, de neutralidad del Estado-comunidad en la esfera nacional (o religiosa) que nos parece básico para sociedades heterogéneas como la nuestra; esforzándonos en desarrollar una cultura pública común satisfactoria para las diversas identidades que cohesione e integre al conjunto de la ciudadanía. Y al mismo tiempo abriendo cauces para desarrollar la identidad particular. Aquí y ahora nos parece de justicia dar satisfacción a las reivindicaciones de la minoría pro-vasquista que consideramos justas: euskara, símbolos, legitimidad de su proyecto, cooperación vasco-navarra y en otro plano con Iparralde, procedimiento de salida para las opciones independentistas democráticas, reforma del autogobierno, refrendo democrático de las reformas, no dramatizar la diferencia identitaria etc. Y así están recogidos estos planteamientos en el acuerdo político de IUN-Batzarre.

Deseamos abordar lo nuevo que pueda emerger del deterioro social que posiblemente demandará más denuncia social, más movilización, más activación de la izquierda social. Del nuevo horizonte que traerá la desaparición de ETA: se acaba la política-épica y las izquierdas no-nacionalistas vascas desde una posición unitaria, independiente y renovadora (si lo consiguen) estarán en mejores condiciones para construir una fuerza realmente transformadora. Asimismo, la cuestión social, el perfil de izquierdas, el carácter inter-identitario, la claridad y la consecuencia ante ETA, la unidad de izquierdas en lugar de la unidad abertzale son elementos potentes con los que la Coalición IUN – Batzarre puede influir positivamente en la reordenación de la izquierda.

Desde la duda deseamos afrontar el tema de la indiferencia ante la política existente entre sectores muy comprometidos de izquierdas. Ésta le afecta especialmente a una parte de la juventud más comprometida y más generosa. Y lo hacemos con preguntas más que con aseveraciones. ¿Cómo entrarle a esta cuestión tan difícil y tan determinante para la izquierda social para construir un movimiento político de izquierdas? Es preciso responder a viejas preguntas tantas veces formuladas. ¿Para qué estar en la política? ¿Cómo estar en la política? ¿Dónde estar en la política? Necesitamos una práctica y un discurso sólidos, convincentes, reconociendo los problemas y las contradicciones inevitables y permanentes que conlleva la necesaria acción política. Actualmente la ausencia de la política perjudica principalmente a la izquierda con voluntad más transformadora, pues le debilita en todo, en energía, en ideas, en experiencia, en el vacío tan importante que ocasiona en una actividad política no-convencional…

Creemos que a la hora de abordar el problema de ETA y los abusos del estado en la lucha contra ETA debemos partir de valores sólidos como la defensa inequívoca y sin excepciones de los derechos humanos. Bajo estas premisas debemos afrontar el reto del futuro, el tiempo post-ETA, la reconciliación, la reconstrucción de la convivencia hasta donde sea posible. Que las generaciones futuras no queden marcadas negativamente por la huella de la violencia. Que se produzca un proceso de integración, justicia, cierre de heridas. Que se transmita un nuevo legado a las generaciones venideras,  la enseñanza inapelable de que en una democracia y en un autogobierno como los actuales la violencia carece de la más mínima legitimidad. Y al mismo tiempo hemos de superar el déficit democrático sufrido por nuestro sistema político durante estos 30 años a causa de la lucha contra ETA.

Tenemos el reto de superar la tradición sectaria con otras fuerzas, la prepotencia y desconsideración hacia otras izquierdas, el faccionalismo exacerbado, el peligro de las disputas internas interminables y a veces estériles tan caras a las izquierdas situadas fuera de la social-democracia. Para ello hemos de forjar una cultura común satisfactoria para todas las partes desde la unidad y hemos de conseguir un buen manejo de las diferencias. Y con el PSN o con fuerzas moderadas del nacionalismo-vasco hemos de mantener una relación equilibrada, dinámica, compleja, contradictoria, con espacios de colaboración o de confrontación en función de los temas, de las actitudes que veamos en dichas fuerzas; con la mirada puesta en crear opinión pública y en presionar a favor de transformaciones justas.

Esta coalición va a disputarles la hegemonía cultural y política al PSN y a la izquierda nacionalista-vasca. Para Batzarre contiene algunas novedades y es un estímulo por varias razones: nace en un momento de deterioro social con la voluntad de responder a la crisis económica desde unas premisas diferentes a las dominantes y sin renunciar a la búsqueda de un modelo económico diferente del actual (por más que sea una empresa a largo plazo y carente hoy del necesario movimiento social que lo impulse); se produce desde una opción situada fuera de la órbita del nacionalismo-vasco; sale a la luz con vocación de agrupar a sectores y fuerzas diferentes en un momento especial de reordenamiento político.

No partimos de cero. Se trata de un proyecto con un arraigo importante en la izquierda social exterior al PSN, entre sectores del mundo del trabajo, del municipalismo ciudadano y de base, de la universidad, de la cultura, de los nuevos movimientos sociales. Se trata de un proyecto con una presencia importante en las instituciones: parlamento, principales ayuntamientos de Navarra como Pamplona y su Cuenca que representan casi el 60% de la población navarra, Tudela, Estella, numerosas localidades de la Ribera y de la Zona Media principalmente en candidaturas unitarias de izquierdas y de forma escasa en la Montaña…

Estamos, por tanto, ante un reto difícil y cargado de ideas y de proyectos que pueden ilusionar a sectores de izquierdas que son decisivos para su futuro en Navarra. He aquí, una parte de sus anhelos más profundos. ¡Ojalá se hagan realidad!

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2 comentarios »

  1. Mira el mamoneo a que ha llevado todo esto…

    Comentario por Anónimo — junio 16, 2015 @ 12:43 pm

  2. El vasquismo en Navarra es por sí revolucionario, sin caer en la práctica de un nacionalismo sectario. Ahora bien, Batzarre no debe renunciar a sus propios postulados históricos, error en el que han incurrido partidos como el PSN, con lo que solo han conseguido desnaturalizarse. Debe reivindicar como experiencias positivas tanto su participación en Euskal Herritarrok como en NBai y defender el derecho de autodeterminación del pueblo vasco.

    Comentario por Alberto Ibarrola — enero 26, 2016 @ 11:17 am


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