en torno a… NABAI… mundua

julio 22, 2010

Nafarroa: sinergias hacia el cambio político y social

Por si “alguien” no se había enterado, reproducimos este clarificador artículo publicado en la web Garesko auzalan:




En este interesante artículo de opinión firmado por los miembros de la izquierda abertzale de Nafarroa Txelui Moreno, Peio Santxez y Eneko Compains se analizan las claves para posibilitar un cambio político real que en su opinión solo puede darse mediante “una nueva articulación de todo el espacio de izquierdas, progresista y abertzale” y analizan la actitud de Aralar con respecto a los últimos movimientos que se estan dando en la política vasca:  Zutik Euskal Herria, acuerdo estratégico entre la izquierda abertzale y EA… (sic)

Cualquier análisis retrospectivo de los acontecimientos de estos últimos treinta años en Nafarroa advierte una máxima: Nafarroa es cuestión de Estado. Es así porque es el cimiento de base sobre el que el Estado español edifica la estrategia de partición territorial y de vulneración de derechos sociales de Euskal Herria. Jesús Aizpún, histórico fundador de UPN reivindicaba esta misma cuestión en Madrid con fervor patrio: “Navarra es la salvaguarda de la unidad de España”. Y sobre esa sentencia se ha asentado la estrategia de dominación económica, social y cultural española, eficaz y contundentemente apoyada por la dinámica represiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Estos últimos treinta años Nafarroa ha sido el cortijo particular de la derecha y de los poderes económicos. Los sectores españoles más reaccionarios han hecho y deshecho a su antojo: prevaricación y corrupción (Otano, Urralburu, Roldán…), vulneración constante del derecho a decidir de la ciudadanía, criminalización del movimiento popular, estrategia en contra del euskera, dependencia de las multinacionales y nulo apoyo a la pequeña empresa autóctona y a la clase trabajadora navarra, destrucción medioambiental a través de proyectos innecesarios, abandono de las zonas rurales, agresiones al patrimonio de la memoria histórica, amenazas y coacciones en contra del derecho abortar de las mujeres, mantenimiento del polígono de tiro de las Bardenas…

El pacto de Estado de salvación nacional del sector españolista ha aglutinado a estamentos sociales, económicos y políticos. UPN, PP y PSN han liderado a nivel institucional lo que CCOO, UGT y la CEN han impulsado en el campo socio-laboral. Todo ello bajo la inestimable aportación ideológica del Opus Dei y expoliando el patrimonio económico y cultural de la ciudadanía navarra.

¿Qué hacer?

Por suerte, la realidad política en nuestro país es tozuda. Pese a la forma corrosiva de entender y desenvolverse en la política de ciertos sectores, estamos asistiendo a una concatenación de hechos que reflejan con absoluta nitidez las intenciones, dudas, vértigos y posibilidades de unos y otros. La consciencia de la apertura de un nuevo ciclo y del agotamiento del modelo actual junto a la necesidad imperiosa de reubicación para esta nueva etapa ha generado movimientos.

Esta fase exige claridad de planteamientos. Los agentes políticos debemos centrarnos en la política del ser y desplazar las dinámicas del parecer como elemento central de actuación. Los hechos deben refrendar con nitidez planteamientos ideológicos y propuestas políticas. En Nafarroa esta tesis adquiere una dimensión especial si el espacio abertzale, progresista y de izquierdas pretende voltear la realidad político-institucional, económica y social de estas últimas tres décadas.

Hoy en día existen dos tendencias políticas representadas en tres grandes espacios sociales; bloque españolista, espacio regionalista reformista (impulsor por acción u omisión de la primera de las tendencias) y el espacio soberanista-independentista de izquierdas. Las dos, diametralmente opuestas y confrontadas en lo político, en lo económico y en lo social, se encuentran ancladas en las dos alternativas clásicas de los últimos treinta años; propuesta regionalista con visos más o menos sociales dentro de la España de las autonomías y propuesta independentista y de izquierdas de la mano de resto de territorios de Euskal Herria.

El acuerdo firmado en el Euskalduna por Eusko Alkartasuna y la izquierda abertzale es un acontecimiento histórico por la aportación que supone a la concreción de la estrategia política de un sector muy importante del espacio abertzale y de izquierdas de Euskal Herria. La unidad de acción estratégica entre familias abertzales con trayectorias diferentes proyecta la estrategia de país a una dimensión mayor, más efectiva.

Sin lugar a dudas en Nafarroa este acuerdo debe suponer un acicate para una nueva articulación de todo el espacio de izquierdas, progresista y abertzale. La realidad socio-política en este herrialde, crisis de la derecha y socialdemocracia españolistas inclusive, posibilita una nueva correlación de fuerzas. Nafarroa puede liderar el proceso de acumulación de fuerzas soberanistas e independentistas y sumar a la perspectiva de cambio el capital político de décadas de trabajo a favor de un nuevo modelo económico y social para el conjunto del país. Esa debe ser nuestra ambición. Además, los sectores de izquierdas del conjunto de Nafarroa Garaia pueden ser vanguardia del proceso de transformación social que debe suponer el desarrollo del proceso democrático.

Aralar y Nafarroa Bai

El nuevo ciclo político abierto en Euskal Herria está ocasionando cierta inquietud en la dirección de Aralar. A diez años vista del nacimiento de esta formación, los debates internos se han visto acrecentados por la ingente demanda de su electorado a favor de la unidad de acción entre abertzales de izquierda. La resolución Zutik Euskal Herria y la estrategia política pública, abierta e integradora acordada por la izquierda abertzale y Eusko Alkartasuna han generado un clima de creciente nerviosismo en la dirección a la par de una creciente ilusión en la base.

La especificidad de la realidad navarra, unida a la realidad política derivada de la ilegalización de partidos, posibilitó generar fórmulas de actuación institucional estranbóticas en lo ideológico. La unión electoral de cuatro partidos y ciertos independientes no debiera suponer en sí misma una confluencia extraña, siempre y cuando los principios ideológicos fuesen los que rigen la actuación política sin decaer en favor de acuerdos a la baja con otras formaciones por el mero hecho de alcanzar cuotas de poder.

La experiencia acumulada durante estos años de trayectoria institucional objetiva el análisis que la izquierda abertzale hacía desde un primer momento. No existe posibilidad de cambio político y social sin acuerdos de mínimos basados en la izquierda y la defensa de que todos los proyectos políticos puedan ser materializados en igualdad de condiciones Más allá de fórmulas electorales dirigidas a ocasionar una alternancia de gobierno, el espacio de izquierdas y abertzale debe acordar un ideario programático sobre el que verse su actuación a nivel social, ideológico e institucional.

Desde esta óptica, en Nafarroa no se acaba de entender la cerrazón de la dirección de Aralar por centrar el debate en la nueva articulación de NaBai y el reparto de poder correspondiente. Sólo desde una estrategia defensiva de sujeción a la realidad existente puede entenderse la ausencia en ciertos eventos (Aberri eguna, apoyo a la manifestación de la mayoría sindical, manifestación Nazio bat gara, autodeterminazioa!).

Es sorprendente que una de las mayores críticas realizadas por esta formación al acuerdo del Euskalduna se haya centrado en supuestas insuficiencias sobre temáticas sociales ligadas a una visión de izquierdas. Sobre todo si tenemos en cuenta la actividad política de NaBai estos últimos años: falta de opinión sobre temas trascendentales como el desarrollo de grandes infraestructuras (TAV, ciudad de la carne, canteras…), apoyo incontestable a las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y al envío de la legión al Líbano, negociación fallida con el PSN en el verano de 2007 pese haber rebajado de manera bochornosa cuestiones programáticas, voto favorable en plena crisis en el Congreso al Real Decreto-Ley de otorgamieno de avales a la banca española por valor de 100.000 millones de euros y la votación favorable a otorgar otros 20.000 millones de euros para atender las necesidades de liquidez de empresas que se encontraban en apuros, meteduras de pata en votaciones sobre el euskera y el aborto con viajes al Tíbet y ausencias en las sesiones parlamentarias…

A su vez el acuerdo Bases programáticas de Nafarroa Bai para el periodo 2011-2015 impulsado por Aralar sigue estando atravesado por un hilo conductor que es el de aquella propuesta para el cambio de 2007 que se asentaba sobre un hipotético posible acuerdo con el PSN. Se refiere al período 2011-2015 como si fuera a ser un cuatrienio más sin tener en cuenta que durante ese período, el poder político y económico va a seguir pretendiendo implantar y profundizar las mayores agresiones sociales conocidas en los últimos setenta años. No se pone en duda la situación de vulnerabilidad que tiene el euskera, ni siquiera menciona la Ley del Vascuence, y no recoge la necesidad de una nueva política lingüística. No es correcta la apreciación que se hace sobre el importante abaratamiento de la vivienda. En sanidad falta todo un enfoque desde la óptica del ciudadano/a, no se explicitan los derechos de usuarios/as en materia de salud, no se denuncia la escandalosa carencia de recursos públicos para atender la salud mental.

Nafarroa: estrategias y objetivos

Por todo lo expuesto anteriormente, existe una necesidad imperiosa de abordar un debate programático en sentido estratégico entre las diferentes formaciones de izquierdas y abertzales de Nafarroa. La base del cambio político y social no es el reparto de cargos institucionales, sino un ideario programático de mínimos que el conjunto del espacio de izquierdas y abertzale debiera impulsar. En ese debate la izquierda abertzale entiende que también Aralar debe jugar un papel importante, pero desde una perspectiva constructiva y sin condiciones previas.

La situación actual permite pensar en un cambio de la correlación de fuerzas con el bloque españolista de derechas. El posicionamiento de formaciones como el PSN e IUN en un escenario de cambio político está absolutamente sujeto a la capacidad de incidencia programática y enganche social que los sectores de la Nafarroa alternativa podamos tener.

En este sentido, la articulación sin exclusiones de todo el espacio progresista, de izquierdas y abertzale de Nafarroa es la única garantía de éxito a medio y largo plazo. Y por supuesto, las bases de actuación tienen que ser la consecuencia de un debate abierto, plural e integrador entre todos los sectores mencionados.

La izquierda abertzale, como ya dijera públicamente el 17 de marzo en la presentación de su documento Nafarroa: nuevas oportunidades, nuevas ilusiones, se compromete a impulsar con absoluta honestidad y responsabilidad, la articulación de una nueva mayoría popular en Nafarroa. El trabajo en común entre todos/as es el mecanismo más eficaz para la consecución de un nuevo escenario.

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